CALCIOTERAPIA
CALCIO PIERSAN está indicado en el tratamiento de la hipocalcemia cuando se requiera un aumento rápido de la concentración de calcio en el suero (como en tetania hipocalcémica neonatal, debida a deficiencia paratiroidea o picaduras de insectos). Como coadyuvante: en la reanimación cardiaca, en el tratamiento de la depresión del sistema nervioso central por hipermagnesemia, en el tratamiento de la hiperpotasemia.
Cada 5 mL contienen:
Levulinato de Calcio674.4 mg
Hipocalcemia
Adultos:
una ampolla de 5 o 10 mL diaria o alterna.
Niños:
0.2 mL/Kg de peso corporal (máximo de 1 a 10 mL)
En reanimación cardiaca:
Se debe inyectar en la cavidad ventricular. No inyectar en el miocardio.
Adultos:
de 2 a 4 mL administrados rápidamente.
Niños:
0.2 ml/Kg de peso corporal (máximo de 1 a 10 mL)
Intoxicación con Magnesio
Adultos:
una ampolla de 5 mL diaria o alterna
Si es necesario se puede repetir la dosis, dependiendo de las condiciones clínicas del paciente. Las dosis posteriores se deben ajustar en función del nivel sérico de calcio existente.
Hiperpotasemia
Adultos:
Ajustar la dosis mediante monitorización del ECG durante la administración.
Niños:
0.2 mL/Kg de peso corporal (máximo de 1 a 10 mL).
Hipersensibilidad al Calcio y/o a cualquiera de los componentes.
No administrar por vía intravenosa en pacientes digitalizados, en procesos hipercalcémicos de origen central o periférico, hipercalciuria, tumores calcificantes (hiperparatiroidismo), sobredosificación de vitamina D, metástasis esqueléticas, insuficiencia renal grave y osteoporosis por inmovilización.
La terapia de calcio parenteral está estrictamente contraindicada en pacientes que reciben glucósidos o adrenalina.
No debe suministrarse cuando exista alguna de las siguientes patologías:
Hipercalcemia primaria o secundaria; hipercalciuria; cálculos renales; sarcoidosis.
Mareos, somnolencia, latidos cardiaco-irregulares, rubor y/o sensación de ardor o calor, náuseas o vómitos, vasodilatación periférica con disminución moderada de la presión arterial sudoración, sensación de hormigueo, enrojecimiento cutáneo, rash o escozor en el lugar de inyección. Después de la inyección I.M. paravenosa o superficial, puede ocurrir irritación local alrededor de la zona de inyección con posible escara o necrosis de la piel. El tratamiento prolongado con calcio puede promover la formación de cálculos en el tracto urinario.